Familias Olfativas

Las clasificaciones de las familias olfativas sirven como una herramienta fundamental para organizar, describir y comprender los aromas de las fragancias. Estas familias agrupan los perfumes según sus características dominantes, lo que facilita la comunicación entre perfumistas, distribuidores y consumidores. Además, ayudan a predecir cómo se desarrollará una composición en la piel, cómo se combinan sus notas y cómo se pueden armonizar o contrastar con otras fragancias.

En perfumería clásica, se reconocen generalmente 8 familias olfativas principales:

  • Amaderada

    La familia olfativa amaderada se caracteriza por aromas cálidos, secos y profundos que evocan maderas naturales como sándalo, cedro, roble o pachulí. Estas fragancias aportan elegancia y sofisticación, resaltando las notas de corazón y fondo para dar estructura y persistencia a la composición. Además, pueden combinarse con matices terrosos, balsámicos o ligeramente especiados, generando perfiles envolventes, refinados y duraderos.

  • Cítrica

    La familia olfativa cítrica se caracteriza por aromas frescos, luminosos y vibrantes, provenientes de frutas como limón, bergamota, naranja o mandarina. Suelen ser ligeras y efervescentes, aportando sensación de energía, limpieza y vitalidad inmediata. Estas fragancias tienen énfasis principalmente en las notas de salida, ofreciendo frescura y dinamismo desde el primer momento.

  • Chipre

    La familia olfativa chipre se caracteriza por la combinación de notas amaderadas, musgo de roble y cítricos, creando un aroma elegante, sofisticado y ligeramente terroso. Estas fragancias suelen aportar profundidad, refinamiento y un carácter distintivo, equilibrando frescura y calidez. Generalmente se desarrollan en notas de corazón y fondo, ofreciendo persistencia y estructura a la composición.

  • Cuero

    La familia olfativa cuero se caracteriza por aromas que evocan cuero trabajado, a menudo combinados con matices ahumados, animales o ligeramente especiados. Estas fragancias transmiten fuerza, sofisticación y un carácter distintivo, con presencia intensa y envolvente. Suelen desarrollarse en las notas de fondo, aportando profundidad, durabilidad y un perfil audaz a la composición.

  • Floral

    La familia olfativa floral se caracteriza por aromas que evocan flores naturales, desde rosas y jazmines hasta lirios o violetas, ofreciendo delicadeza y feminidad. Estas fragancias aportan suavidad, romanticismo y luminosidad a las composiciones. Suelen desarrollarse principalmente en las notas de corazón, equilibrando otras notas más intensas y proporcionando armonía y elegancia.

  • Fougère

    La familia olfativa fougère se caracteriza por una combinación aromática de lavanda, musgo de roble, helecho y notas herbales, creando un perfil fresco, verde y ligeramente terroso. Estas fragancias transmiten elegancia, frescura y sofisticación, siendo clásicamente asociadas con perfumes masculinos. Suelen desarrollarse en las notas de corazón y fondo, aportando estructura, equilibrio y un carácter distintivo a la composición.

  • Gourmand

    La familia olfativa gourmand se caracteriza por aromas dulces y comestibles que recuerdan postres o ingredientes como vainilla, praliné, caramelo, chocolate o miel. Estas fragancias transmiten calidez, ternura y sensualidad, evocando confort y placer. Suelen desarrollarse en las notas de corazón y fondo, aportando envolvencia, dulzura y un perfil apetitoso y reconfortante a la composición.

  • Oriental

    La familia olfativa oriental se caracteriza por aromas cálidos, intensos y envolventes, con notas de vainilla, ámbar, resinas, especias y maderas exóticas. Estas fragancias transmiten sensualidad, misterio y opulencia, generando un efecto profundo y duradero. Suelen desarrollarse en las notas de corazón y fondo, aportando riqueza, persistencia y un carácter sofisticado a la composición.

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Cada una de estas puede tener subfamilias (floral aldehídica, oriental especiada, cítrica aromática, etc) que afinan aún más su clasificación: